¿Jardinería nativa, por qué?

Caesalpinia pulcherrima, planta nativa de nicaragua
Ing. <strong>Milton G. Camacho Bonilla</strong>
Ing. Milton G. Camacho Bonilla

Ingeniero Agrónomo/Ecólogo en Recursos Naturales
Asesor Científico NOVA JARDINES

Considerando, los naturales y permanentes cambios, de la perpendicularidad de los rayos solares, en nuestras regiones biogeográficas, que tienen particular expresión en el trópico seco, y la devastadora variabilidad climática global, que en fortuito y calamitoso asocio, condicionan el estado y sobrevivencia de nuestros espacios verdes convencionales, interiores y exteriores; por eso, dos razones fundamentales nos deciden a impulsar y poner en práctica el concepto de JARDINERÍA NATIVA o inclusión del paisaje natural, primero por sostenibilidad ambiental y segundo, por ética ecológica.

A partir de esta última razón, somos instrumento social disponible, para aplicar algunos lineamientos del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), colaborando, con nuestros jardines nativos, a modo de extensivas instalaciones, con la Conservación Ex-situ de plantas silvestres ornamentales o con potencial ornamental y sus asociaciones naturales. Así mismo, aportamos a la práctica de la Estrategia Nacional de Biodiversidad, contribuyendo al cambio de actitud de nuestra sociedad hacia la conservación de nuestra biodiversidad autóctona y al aprecio estético y funcional de nuestras especies nativas. Situados en la Región del Pacífico nicaragüense, donde el bosque seco tropical actual, es parte del ambiente terrestre más amenazado y especializado del mundo, particularmente por la intervención humana, muchas de las especies florísticas silvestres que lo integran, son inmejorables opciones para incorporar a la jardinería de ornato, particularmente por su laboriosa evolución y adaptación fisiológica, que las ha dotado de la más alta resistencia a la escasez de nutrientes y agua.

Tienen además el beneficio paralelo de la conservación y atracción de otras especies asociadas, y de manera muy especial son un mosaico de santuarios que mitigan los riesgos en los viajes estacionales de las aves migratorias, a su paso por las ciudades y áreas urbanas que, con su presencia, ambientan de color y música natural, que calma y purifica la vida cotidiana en las ciudades. Con la inclusión de los resultados de estos cambios geogeneracionales florísticos, nuestro jardín, será parte del proceso natural bioclimático de nuestro paisaje y de sus especies, lo cual disminuirá nuestra dependencia de los fertilizantes, pesticidas y fungicidas químicos, que tanto dañan nuestra economía y nuestro ambiente. En este sentido, nos ha llegado la hora de incluir y reconocer la necesidad y conveniencia de los beneficios del paisaje natural como forma de ornato citadino, por sus variadas bondades monetarias y ecológicas. Es cierto que, existen diferentes tipos de bosques, pero normalmente en todo bosque como en el seco tropical, se pueden identificar fácilmente tres estratos básicos en su estructura, que son:

1. Piso del bosque;

1.1 Estrato herbáceo,

1.2 Estrato arbustivo,

2. Sotobosque,

2.1 Dosel arbóreo

3. Estrato arbóreo.

El Estrato herbáceo, es un estrato intermedio que, como parte del Sotobosque, está constituido por hierbas, que son plantas con una altura de 0 a 0.5 m no leñosas, cuya estructura principal es endeble, suave y flexible. No obstante, hay muchas enredaderas herbáceas y leñosas de tallos largos, y otras, medio y completamente epifitas que son de nuestro interés, y que suelen estar enraizadas en el Piso del bosque, que se quedan o recorren el Estrato arbustivo, hasta alcanzar la luz en el Dosel que es un estrato intermedio del Estrato boscoso. Así mismo, el Estrato arbustivo, también intermedio, como parte del Sotobosque, está conformado por una comunidad de plantas leñosas perenes, cuyo fuste o tallo se ramifica desde su base misma, incluye árboles en desarrollo, con alturas que van desde los 0.5 a 3 metros. Es pues el Sotobosque aquella comunidad de plantas desde el Piso del bosque y por debajo del Estrato arbóreo, cuyas especies son una suerte de plántulas, hierbas, enredaderas, arbustos y árboles jóvenes.

Todo lo anterior nos permite establecer que el Sotobosque es el estrato más rico y dinámico del bosque donde se encuentran la mayoría de las plantas de nuestro interés ecoornamental. Veamos algunas de estas especies vegetales, que me permitan ejemplificar las bondades y bellezas de estas formas nativas que se adaptan a los cambios antrópicos, e independientemente que ya estén en procesos de variación artificial, pues precisamente estos procesos de domesticación, reducen sus potencialidades naturales. Iniciaremos tomando una muestra de aquellas especies arbustivas de amplia profusión natural en las regiones secas de Nicaragua:

El Chamoltaco: Es un nombre común nicaragüense, registrado en la literatura botánica, pero poco conocido en el país. Interpreto que, es de origen maya-náhuatl, derivado de la combinación de las voces, maya, CHAC-MOOL, de CHAK: Rojo, colorado y MO’OL: Garra de los felinos, señal de huella; y del náhuatl, TLAKOTL: Vara, jara, mimbre. “VARA DE LOS JAGUARES”. Pertenece a la especie: Aphelandrascabra (Vahl) Sm. de la familia Acanthaceae. Es una especie nativa común en la cordillera de los Maribios, se encuentra y desarrolla desde el nivel del mar hasta los 300 m s. n.m. llegando hasta los 1.000 m s.n.m. Es un vistoso arbusto que alcanza de 1 a 3.5 m de alto. Las hojas son elípticas, los márgenes enteros a ondulados y sus flores son de colores que van del rosado, rojo purpúreo, escarlata a rojo. Rara vez hay flores amarillas. En Nicaragua naturalmente florece y fructifica todo el año, aunque la principal época de floración es al final de la estación lluviosa, de noviembre a enero. Es polinizada por aves e insectos adaptados o no y sus frutos son elípticos. Actualmente existen cultivares de ornato.

El Coralillo: Nombre común nicaragüense, que, como muchos otros nombres comunes de plantas y animales, su designación responde a la presencia conspicua del color rojo intenso de sus flores, semejante al del coral, celentéreo antozoo, de color rojo o rosado intenso. Otros nombres comunes conocidos de esta planta, son: Soplo de coral, Triquitraca roja y Cohete rojo. Pertenece a la especie: Russelia sarmentosa Jacq., de la familia Plantaginaceae. Es un delicado y vistoso arbusto perenne, que tiene tallos que alcanzan hasta 1,5 m de alto, con ramas extendidas. Sus ramas y hojas son opuestas o ternadas. Sus hojas son ovadas con márgenes dentados. La inflorescencia de 3 a 30 flores de color rojo purpúreo vivo. Florece a lo largo de todo el año. De mención especial es que, igual que la Triquitraca (R. equisetiformis Schlecht. & Cham) y la mayoría de las especies de este género de plantas, es su mutualismo único con los colibríes (Trochilidae spp.), pues el color rojo es difícil de ver para las abejas (Apidae spp.) pero que atrae a los colibríes, lo cual potencia su importancia recreativa y de conservación. El coralillo, es una especie común en la Vertiente del Pacífico de Nicaragua, se encuentra desde el nivel del mar hasta los 1.500 m s.n.m. crece en áreas boscosas abiertas, riberas de ríos, y en áreas perturbadas como orillas de caminos, potreros, matorrales, faldas pedregosas y a veces en los bosques de pinares del norte. Se reproduce por semillas y esqueje.

Como en muchos países de la región de su distribución natural, en Nicaragua, esta especie aún carece de valor mercantil; no obstante, por su rusticidad, atributos ornamentales y relaciones evolutivas naturales con los colibríes, es posible y conveniente utilizarla en la jardinería nativa. Puede ser usada en macizos o en arriates, como componente principal en un paisaje. para interiores es ideal ya que su conjunto de tallos, ramas y hojas (follaje) aguanta poda total, y en suelo rivaliza exitosamente con las hierbas no deseadas.

El Piquito de pájaro: Nombre común nicaragüense que, a mi consideración, es utilizado principalmente al noroeste de la Región del Pacífico, probablemente desconocido en el resto del país. Deduzco que es adjudicado por la forma tubular, bilabiada de su corola (pétalos) con ligera curvatura, hacia abajo, de su punta (ápice) y por mutualismo con los colibríes. Otros nombres comunes existentes, son: Chilillo rojo, flor de San José y flor de San Juan. Pertenece a la especie, Lamourouxia viscosa Kunth, 1818; es un subarbusto, por su tallo leñoso sólo en la base, el resto es herbáceo, en la naturaleza es parcialmente parasita, son de porte erecto que en el país alcanzan hasta 1 m de alto. Florece todo el año y sus flores son en racimos terminales densos, de color rojo escarlata. Ampliamente distribuida en toda la cordillera volcánica de los Maribios sus estribaciones, a lo largo del departamento de Chinandega, León, Managua, Masaya y en la Región Central norte que comprende los departamentos de Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Jinotega y Matagalpa de los 400 a 1,000 m s.n.m.


Bibliografía· Carlson, M. C. 1957. Monograph of the genus Russelia (Scrophulariaceae). Fieldiana: Botany. Volume 29. Number 4. pp. 231-291.· Diccionario de la lengua española, Real Academia de la Lengua (RAE).· Glowka, Lyle; Burhenne-Guilmin, Françoise; Synge, Hugh; en colaboración con McNeely, Jeffrey A. y Gündling Lothar; Colaboradores. Guía del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) 1996.· Gómez Navarrete, Javier Abelardo, Diccionario Introductorio Español Maya, Universidad de Quintana Roo; Chetumal. Quintana Roo, 2009.· Molina Rosito, A. 1975. Enumeración de las plantas de Honduras. Ceiba 19(1): 1–118.· Simeón, Rémi; Diccionario de la Lengua Náhuatl o mexicana. Siglo Veintiuno XXI. 1977. América Nuestra.· Stevens, W. D., Ulloa Ulloa C., Pool A.& Montiel Jarquín O. M. 2001. Flora de Nicaragua. Monogr. Syst. Bot. Missouri Bot. Gard. 85: i–xlii.· Woodson, Jr., R. E.; Schery, R. W.; D’Arcy, W. G. 1979. Flora of Panama. Part IX. Family 171. Scrophulariaceae. Annals of the Missouri Botanical Garden, Vol. 66, No. 2. pp. 173-274.

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